En una nueva escalada de su batalla cultural, el presidente Javier Milei lanzó ayer un duro ataque contra referentes del sector industrial argentino. A través de sus redes sociales, el mandatario utilizó apodos irónicos para señalar a los dueños de Techint, Fate y Neumen, marcando una división tajante entre lo que denomina el “sistema corrupto” y su visión de un país abierto al comercio internacional.
Bajo los seudónimos de “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”, “Don Gomita Alumínica” y el “Señor Lengua Floja”, Milei personalizó su crítica en Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla y Roberto Méndez. Con sarcasmo, el Presidente agradeció sus “contribuciones” de los últimos 30 días, asegurando que sus recientes acciones y declaraciones dejaron en evidencia un esquema que “hundió a los argentinos de bien”.
La mención a Rocca responde a la reciente derrota de Techint en una licitación estratégica. El grupo perdió ante la competidora india Welspun la provisión de caños para un ducto clave de Vaca Muerta hacia Río Negro. A pesar de las quejas de Techint por supuesta “competencia desleal”, el Gobierno asumió que la petrolera local optara por menores costos y mejores condiciones de pago, priorizando la eficiencia sobre el origen nacional.
"Don Chatarrín", "Don Gomita" y "Lengua Floja": los ácidos apodos de Milei para atacar a la cúpula empresarialPor otro lado, la figura de Madanes Quintanilla, dueño de Fate, entró en el radar oficial tras el anuncio del cierre de su planta de neumáticos. El empresario atribuyó la crisis a la apertura de importaciones chinas y al conflicto sindical, pero el Presidente interpretó el reclamo como una defensa de privilegios corporativos, cuestionando la diferencia entre ser “promercado” y “proempresa”.
En sintonía con el mandatario, el ministro Federico Sturzenegger reforzó la postura oficial. El titular de Desregulación sostuvo que durante décadas se instaló la idea de que pagar productos más caros era necesario para proteger el empleo local, cuando, según su visión, este encarecimiento artificial ha tenido el efecto contrario sobre la economía nacional.
El dueño de Neumen ratificó que hubo "precios excesivos", pero lanzó una advertencia a MileiEl tercer frente de batalla se abrió con las declaraciones de Roberto Méndez, CEO de Neumen. En una confesión inusual durante una entrevista por streaming, el empresario admitió que durante los años de restricciones a las importaciones, las empresas aplicaron márgenes de ganancia extraordinarias. “Estábamos robando”, afirmó Méndez, reconociendo que nunca ganaron tanto dinero como bajo aquel esquema.
Nacionalismo económico
Milei no dejó pasar la oportunidad y utilizó esta “confesión” para alimentar su narrativa contra el nacionalismo económico. Para el Presidente, estas palabras son la prueba definitiva de que se utiliza una “bandera de nacionalismo barato” para perjudicar al consumidor argentino en beneficio de unos pocos industriales protegidos por el Estado.
En plena crisis de Fate, Milei cargó contra los empresarios por el precio de los neumáticosSin embargo, el empresario también lanzó una advertencia al Presidente respecto a la apertura comercial irrestricta. Méndez señaló que el Gobierno “no puede seguir trayendo importaciones a mansalva” desde China, reflejando el temor de un sector que se siente vulnerable ante la competencia extranjera sin una reducción previa de la carga impositiva interna.
La retórica de Milei parece buscar un silencio definitivo con la histórica relación de dependencia entre el Estado y los grandes industriales argentinos. Al calificarlos de “delincuentes”, el mandatario busca posicionar al consumidor como el verdadero beneficiario de sus reformas, desplazando el foco del sostenimiento de la industria nacional hacia la baja de precios.